Un yo de hace 18 años, un vos hoy, un yo de ayer, un vos de hace 7 años.
Un deja vu me hostiga cada vez que giro la llave en la cerradura de mi puerta ¿cuántas puertas cerré ya? ¿Cuántas más abriré? ¿Soy yo a través del tiempo o es el tiempo a través mío lo que ves?
La misma calle Sanchez de Bustamante un sinfín de experiencias después, el bar de las medialunas y la esquina de la farmacia, pero yo ya soy una mujer.
Sin embargo, si me escondo y nadie me ve, se anima y aparece la que fui, deshilvanada va caminando hacia el teléfono público de Mario Bravo, un solo cospel tiene que alcanzarme para que una vez que atiendas te pueda decir…
Soy yo, Vale, te esperé en Madrid, cómo? Sí en el bar, la noche que no me alcanzaste a raptar, después te mandé varias cartas certificadas, perdí tu rastro y también el mío. Cambié la cerradura, dejé Bustamante, volé a Barcelona, te encontré en google, desaparecí unos meses, vi tu nombre en los títulos de una serie en el prime time del 13. Otro deja vu de la clase, reíamos.
Burlando el tiempo pretendo encontrarme en esos zapatos viejos caminando por Perón para doblar en Billingurst, cierro los ojos y me miro, inocente y atrevida, puedo volver ahí para editar lo que quiera, pero prefiero dejar todo como fue.
Abro los ojos y te espero en Cordoba y Bulnes, cambiaré la cerradura pero perderé la llave por Salguero, si me seguiste la encontrarás, sino, estoy en Facebook o en 1992
She Was

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