Extraño el sonido del disparador y la corredera de las antiguas cámaras analógicas, esa presión que ejercía sobre el botón metálico al disparar y deslizar la corredera que pone en la recámara el nuevo fotograma.
No quiero estas cámaras silenciosas, rápidas, suaves que no me exigen nada, quiero fotometrear, quiero estudiar la toma, quiero hacer bracketing, quiero sentir que trabajo, quiero sentir que vivo!!!
¿A dónde fueron a parar los antiguos sonidos? El de rebobinar el videocassette para ver esa escena de la peli que no se entiende bien, el de avanzar un casette para pasar a otro tema, la campanilla del teléfono deseada durante horas de silencio y la voz esperada sonando en el contestador Panasonic desde la mesita del living.
Cada sonido modificado es un tiempo viejo pasado a Presente, un Fortameo de emociones.
No puedo concentrarme en hablarte con un telefonito más diminuto que mis manos, necesito el tubo que me instala en el drama, necesito sentir que me escucharás sin intermitencias de señal.
¿A dónde irán a parar los recuerdos una vez que cortamos todas las cuerdas y no quedan señales que transmitir sencillamente porque se rompió el disco rígido?
Volveré a usar mi antigua cámara y a veces, sólo algunas veces me burlaré de la señal de movistar y te llamaré con mis pensamientos, pero por favor! lee mi mente!
Lee mi mente
Lee mi mente